¿qué debiera decir, qué fronteras debo respetar?
Si alguien roba comida
y después da la vida, ¿qué hacer?
¿Hasta donde debemos practicar las verdades?
¿Hasta donde sabemos?
Silvio Rodríguez "Playa Girón"
En el capítulo pasado de "Dr. House" mencionaban los problemas morales del aborto: que si es o no asesinato, que si es o no justificado. Lo que me llamó es que House sacó una idea con la que yo ya tenía tiempo; el problema es la linea que divide las excepciones, una manera inequívoca en todo sentido de decidir a que partición del conjunto pertenece. Ahora bien, la forma anterior nos daría como resultado saber diferenciar malo y bueno, como entre blanco y negro sin grises en el medio.
Qué fácil sería la Vida, me imagino a la gente en la calle con una "Palm" en la mano lista para ser consultada para ayudar a decidir "lo mejor", como una calculadora para la existencia: Quiero conquistar a esa chica, las circunstancias son estas... genial: "No tienes oportunidad, piensa en alguien más" (mi baja autoestima tendría que salir a flote). Tal vez por sí sola no daría una respuesta y habría cabida al error, como cuando en una calculadora se aprieta "+" en lugar de "x", entonces habría escusas como "es que tuve un error de cálculo" o "ese día no llevaba mi Palm".
Ahora bien, en un juicio el abogado defensor saca su calculadora para tener el mejor discurso para sacar a su cliente de la cárcel, pero el fiscal hace lo mismo: saca su PALM para calcular el mejor discurso y obtener la peor condena para el acusado. ¿Qué pasaría? ¿se anularían?... claro que no se pueden anular, si es lo mejor, entonces es invencible, entonces no tiene refutación, entonces hay dos discursos totalmente opuestos irrefutables. Por lo tanto veo dos caminos.
Ahora que el segundo caso... estoy sorprendido del poder de tal calculadora, es "consiente" de sus limitaciones al momento de hacer sus cálculos, es más, es capás de calcular sus límites en la situación que está calculando. Casi que esta máquina podría estar viva.
Es más, poner una super-computadora para dirigir las vidas de todos los hombre (genérico, también incluye mujeres o no, la computadora decidirá si lo mejor es incluirlas, dejarlas solo a ellas, ...). Dejar la ética y la moral a una computadora, ya ningún sentimiento de culpa nos inundaría porque siempre haríamos "lo mejor", tal ves perderíamos la conciencia...
Qué fácil sería la Vida, me imagino a la gente en la calle con una "Palm" en la mano lista para ser consultada para ayudar a decidir "lo mejor", como una calculadora para la existencia: Quiero conquistar a esa chica, las circunstancias son estas... genial: "No tienes oportunidad, piensa en alguien más" (mi baja autoestima tendría que salir a flote). Tal vez por sí sola no daría una respuesta y habría cabida al error, como cuando en una calculadora se aprieta "+" en lugar de "x", entonces habría escusas como "es que tuve un error de cálculo" o "ese día no llevaba mi Palm".
Ahora bien, en un juicio el abogado defensor saca su calculadora para tener el mejor discurso para sacar a su cliente de la cárcel, pero el fiscal hace lo mismo: saca su PALM para calcular el mejor discurso y obtener la peor condena para el acusado. ¿Qué pasaría? ¿se anularían?... claro que no se pueden anular, si es lo mejor, entonces es invencible, entonces no tiene refutación, entonces hay dos discursos totalmente opuestos irrefutables. Por lo tanto veo dos caminos.
- Se necesitaría una meta-calculadora capás de decidir cual de las dos respuestas es "mejor", debería llevarse el mundo donde se calcularon los discursos, a un mundo que lo extienda con la reglas que permita decidir. Ahora, el cómo llegar a esa meta-calculadora y extender el mundo son cosas, que de tan fumadas, escapan a esta teoría.
- Entonces viene el siguiente camino, si la calculadora no puede decidir un discurso irrefutable, entonces da la mejor opción diciendo que no es infalible.
Ahora que el segundo caso... estoy sorprendido del poder de tal calculadora, es "consiente" de sus limitaciones al momento de hacer sus cálculos, es más, es capás de calcular sus límites en la situación que está calculando. Casi que esta máquina podría estar viva.
Es más, poner una super-computadora para dirigir las vidas de todos los hombre (genérico, también incluye mujeres o no, la computadora decidirá si lo mejor es incluirlas, dejarlas solo a ellas, ...). Dejar la ética y la moral a una computadora, ya ningún sentimiento de culpa nos inundaría porque siempre haríamos "lo mejor", tal ves perderíamos la conciencia...
4 comentarios:
Si existiera una calculadora capaz de decirnos cuál es la mejor forma de actuar (independientemente de lo que sea ¨la mejor forma de actuar¨), seguramente la ley obligaria a todo ser humano a utilizarla (presupongo que lo mejor es lo que conviene a todos). Ahora bien, el uso generalizado de tal aparato supondría que los seres humanos han aceptado que no tienen la capacidad ética de decidir cuál es el mejor modo de actuar, de tal forma que si alguien comete un crimen (que en este caso sería un acto que evidentemente no convine a todos), será porque no consultó su calculadora. El criminal no lo es porque, digamos, lanzó una bomba a una escuela de educación superior, sino porque no utilizó su calculadora, la cual, seguramente, le hubiera ordenado no hacerlo. Cualquier crimen, independientemente de su índole, sería, pues, el mismo: no haber usado su calculadora (claro, hacer uso de la calculadora implica tanto preguntarle como obedecerle). La ley castigaría según las cirunstancias por las que no se usó la calculadora: por accidente o deliberadamente.
El aborto. Ayer leí un artículo del periódico El metro sobre una mujer a la que encontraron muerta al lado de un microbús. Al parecer había sido violada: le hacía falta un zapato, su ropa( interna y externa) estaba manchada de sangre, presentaba severos golpes en el rostro. Fue estrangulada con un brasier... me pregunté quién pudo cometer acto tan cruel, y me respondí: un hijo no deseado.
Hace poco leí un artículo de la revista Conózca más (especial de sexo 2004) en la que se señalaba que en México nacen al año aproximadamente trescientosmil niños no deseados. Una gran parte de esos niños seguramente crece en circunstancias deplorables, con padres que no tienen la capacidad moral y económica de educar a un niño de tal forma que se convierta en un sujeto socialmente funcional (entiendase por "socialmente funcional" que al menos obedezca las leyes y respete a los otros). No quiero decir con ésto que todos y sólo los niños indeseados se convertirán en delincuentes: una vez vi una pelicula, cuyo nombre no recuerdo, en la que una jovencita de la clase alta tuvo un hijo fuera del matrimonio, el padre para ocultar la verguenza, manda a matar al bebé. Una criada logra salvarlo y lo educa como si fuera su hijo. El niño se covierte en un médico ejemplar. Supongo que también hay hijos deseados que se convierten en delincuentes (no recuerdo ninguna película que me permita ejemplificarlo). El asunto es en verdad muy complicado, no obstante, creo que lo mejor es traer niños al mundo cuando se tienen los recursos suficientes y se es conciente de la responsabilidad que implica educar a un niño. Así que, sí al aborto legal (de cualquier forma, no desperciaría la respuesta de la calculadora).
No pretendo hacer caer la responsabilidad de un acto criminal en quien (mal) educó a al criminal. Como ya dije es un asunto complicado. Definitivamente, quien cometió el crimen es culpable y debe ser castigado, pero tampoco podemos dejar de lado las circunstancias que lo propiciaron.
Quise leerte pero cuando leí asesinato como acecinato, ya no continué.
Saludos.
¿Y si encontráraramos que la calculadora tiene su propio Mr. Smith, su "fantasma en la máquina" del que habla Isaac Asimov, que emerge misteriosamente para dar lugar a la inteligencia artificial?
Todos sabemos que calcular es predecir; y aún ignorando el gran problema de la inducción, lo que se presume calculable se presenta con altas probabilidades de éxito de predicción, definción, acotación. Una calculadora de dimensiones metafísicas como la que señalas, es precisamente la que usó el Arquitecto en la Matrix; y aún con toda su arrogancia no pudo menos que admitir que Neo es un cáncer residual de la Matrix, un fallo, una ecuación rota. La Matrix (esta gran metáfora del universo) engendró en su seno a su propio enemigo: la libertad, la voluntad libre, en una palabra, eso que la filosofía ha llamado la conciencia (la misma que es el Santo Grial de los que quieren ver consumado el sueño de la inteligencia artifical).
No ignoramos, pues, un antiguo debate, casi tan antiguo como la civilización misma, que tiende a oponer determinación vs. libertad, ley natural contra azar: el mundo es un conjunto de ordenamientos fijos, o es dominio de la Fortuna (de la que se sabe que Hécuba, la caprichosa, es reina). Bien pocos son los esfuerzos por tratar de conciliarlas.
Por lo que entiendo, el poseer una calculadora no soluciona el problema en los términos de reducir la solución hacia alguno de los elementos de la pugna. Sujey señala bien, y con cierta ironía, que tendríamos que redefinir nuestras nociones de bueno y malo, acotándolos al mero uso técnico de la calculadora: eres bueno si calculaste correctamente, malo si calculaste incorrectamente. Las intenciones maliciosas de la voluntad libre del que calcula quedan fuera del juicio ético y moral, pero no porque las suprima (como sería en el caso de que la calculadora resolviera todos los problemas mediante cálculos exactísimos, sin sospecha de fallo, descartando todo azar y capricho), sino porque no puede reducirlas al simple cálculo matemático de los factores. ¿Cómo las subordina? ¿Cómo someter la voluntad libre al cálculo matemático?
Ése es el gran problema de la ética, el de la libertad. Saber qué es lo absolutamente bueno no nos conduce necesariamente a su ejecución.
Por cierto que los juicios éticos y morales necesitan un criterio, de otro modo no sabríamos con qué contrastar los actos, qué guía usar, con qué medirlos. De modo que si nos preguntamos si esto o aquello es bueno es porque ya tenemos una noción, aunque sea vaga, de lo que es bueno o malo. Si queremos juzgar con pretensiones absolutas lo que es bueno o malo, como quieren los fundamentalismos que con frecuencia se disfrazan de religión, generalmente estipulan sus criterios morales en el orden de lo trascendente: Dios normalmente es la apelación a la bondad absoluta, como quiera que se revista a la divinidad.
Por lo tanto, siguiendo ese razonamiento, me pregunto qué clase de criterio poseería la calculadora para efectuar sus cálculos. Porque la calculadora arrojaría resultados del tipo: la acción x se aproxima en un 99% a lo bueno; o simplemente: la acción x es 100% buena. Pero ¿qué información tendríamos que meterle a la calculadora para que calcule lo que es bueno o malo? Como se ve, el problema inicial sería ponernos de acuerdo sobre los criterios de bueno y malo que vamos a introducir en la información que vamos a meterle a la calculadora.
Se puede aducir que no es necesario ese input inicial, que la calculadora no necesita "nociones" previas de lo que es bueno y malo, porque sus cálculos son absolutamente neutros, matemáticos, puros. Lo que no se pone en discusión es el procedimiento analítico, veraz, efectivo, infalible de la calculadora, sino lo que las proporciones que calcule de los actos sean interpretadas en medida buenas o malas.
Porque ¿la calculadora sabe lo que es absolutamente bueno? Calcula si x acto es bueno, y su resultado está basado en el cálculo de los factores, los eventos consecuentes, los residuos finales, y con eso determina la eticidad del acto. ¿No suena eso como a un saber previo de lo que es bueno y malo? Un conocimiento que sólo podría poseer Dios, como has acertado en ver.
La computadora matriz de Yo, robot sabía qué era lo mejor para los seres humanos (aunque al final estos no estaban de acuerdo porque iba en contra del valor que consideraban supremo: la libertad), pero aún esa máquina poseía el input incial de lo que debía y no debía hacer (las tres leyes de no sé qué), y con base a eso determinó el resultado final. Lo éticamente relevante de esa película para el propósito de este post, es el hecho de que ilustra cómo lo que se estipula como lo bueno incontrovertiblemente razonable (los tres principios de las máquinas) al final puede resultar no tan bueno.
Afortunadamente, en esa historia contábamos con un héroe que nos liberó del yugo de las máquinas (lo mismo que en Matrix y en Minority report. Siempre hay un Tom Cruise, un Keanu Reves o un Will Smith que nos salva en el mundo de la ficción holliwoodense). La historia verdadera es menos feliz. Los esfuerzos por determinar lo absolutamente bueno nos han conducido a actos de brutalidad y barbarie. La historia es depositaria de estos innumerables recuentos.
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