He estado hablando mucho de mi, pero a medida que vaya escribiendo más se leerá constantemente que menciono mi carrera, la música, mis guitarras (Lucita, Layla y la aún sin nombre) y mis amigos. En especial aparecerá este tipo de la foto (el amarillo pollito). Somos amigos desde cuarto de prepa, del grupo 412 (este grupo se merece como mínimo un "post"), la foto es de quinto, cuando fuimos al jardín botánico a tomar fotos para un trabajo de biología. Aquí otra anécdota, el maestro a quien le teníamos que entregar eso calificaba por peso y colores, entonces lo primero que hice fue pedirle a una amiga de sexto que había tenido que hacer el mismo trabajo, pues que me lo prestara para anexarlo al nuestro, además de poner en promedio una imagen por cada dos hojas... vaya que pesaba, tanto que fueron dos tomos.Decía, este es el tipo de amigo que le deseo a todos, a todos lo que me caen bien. No voy a enumerar sus virtudes, porque... púes porque no se me da la gana en este momento; temo no poder describir bien el tipo de persona que es. Si se quieren dar una idea de como es, imaginen al tipo tímido de la clase, medio ñoño, que no tiene problemas con nadie y además le cae bien a medio mundo. Para saber el por qué lo describo así y digo lo que digo necesitan conocerlo, es todo un personaje.
¡Momento!
También deberían conocerme a mi, porque este descripción es muy mía, quiero decir a mi estilo, digo mucho, pero nadie me entiende.
Es mejor que siga este "post" (algún día encontraré un buen sustativo en español para dejar de "pochear") con nuestras pato-aventuras... mejor no, es que son temas buenísimos para futuros escritos y con eso de que luego me quedo sin tema.
He aquí la rutina casi diaria desde que tengo coche. Pues todo comienza por mi yendo a la facultad de filos por este tipo, antes, cuando aún no habíamos entrado a la era del iPod poníamos un compacto en el autostereo y cantábamos todo el camino hasta mi casa (así es, el pobre aún tiene que tomar un micro y luego un burro para llegar hasta su hogar). La primer parada es en Coyoacán, más específicamente en un calle cercana al Jarocho, que por cierto, también antes teníamos ya la calle bien ubicada, pero resultó que se infectó de esas plagas (o como dice Fernando Vallejo gonorreas) de ciudad llamadas franeleros. Estoy divagando de nuevo, decía que paramos en el Jaracho por un café, antes lo acompañábamos con un churro relleno (los que están casi llegando a la esquina porque los de la esquina siempre están crudos) ahora es una dona. Después de realizar la compra del café y agregar azúcar, tomar una cuchara y esos adminículos (según Homero... Simpson) vamos al parque del foro cultural coyoacanense y nos dedicamos al chisme, cuando hay porque luego escasea. Una ves terminado el café, más no la plática, vamos al baño de siempre, a mear de gorrones en Slim... Vamos al Samborns de Centro Coyoacán (está saliendo del metro Coyoacán) y lo especial de la costumbre es que nunca compramos nada ahí, vemos revistas, libros, cámaras, teles... y hasta preguntamos precios, pero nunca compramos nada ahí.
Después de tirar la agüita amarilla partimos el largo camino a casa cantando la música que pusimos, llegamos a mi casa, nos despedimos y mi amigo se dispone a ir al paradero de microbuses que queda cerca de mi casa.
Antes mencioné que antes del iPod cantábamos lo del CD, pero ahora cada quien se pone su iPod y canta lo que escucha, es una competencia muy entretenida. Tal ves si eres un conductor que transita regular mente por Churubusco nos has visto gritando las canciones. También hay otra cosas que ha cambiado, últimamente también Sujey nos acompaña, no todos los días, pero se nota su compañía y se extraña cuando falta.
A mi me gusta mucho la plática que montamos entre los tres.
Un saludo para estas dos excepcionales personas y que viva el café del Jarocho.